Una forma de disfrutar de la naturaleza y de la montaña es a través del senderismo. Sin embargo, en invierno, debido a la nieve, tenemos que agudizar nuestro sentido de la orientación, pues muchas veces es complicado seguir las rutas marcadas. Pero la nieve no solo añade esta dificultad, sino que además hace que para caminar debamos empeñar todas nuestras fuerzas ya que, a cada paso, nuestros pies se hunden. Por ello, las raquetas de nieve son útiles para senderistas que no quieren dejar de disfrutar de su actividad favorita o para aquellos que quieren vivir la experiencia de pasar un buen rato al aire libre disfrutando del invierno.

Resulta útil un seguro para deportes de nieve como Wintersports, que cubre las raquetas de nieve y otras actividades deportivas (esquí en pista, esquí de travesía, snowboard…), para que podamos disfrutarlas con total protección. Entre sus garantías, destaca la asistencia sanitaria por accidente, incluyendo tratamiento de rehabilitación, o los gastos por búsqueda y rescate en montaña, incluso en helicóptero.

Cómo realizar rutas con raquetas de nieve

Las raquetas de nieve son perfectas para poder atravesar llanuras, caminos elevados y hasta ríos congelados. Con ellas, lo que conseguimos es no hundirnos en la nieve con lo que el paso se vuelve más ligero y menos costoso. Además, en la actualidad la mayoría de raquetas llevan incorporadas crampones para evitar pequeños resbalones por causa del hielo, aunque en ningún caso sustituyen al crampón clásico, pues no se puede escalar con ellas.

Andar con raquetas es relativamente fácil, lo único que hay que tener en cuenta es separar los pies un poco más de lo habitual pues, si pisamos una raqueta con la otra nos podemos llegar a caer.

Al pisar, hay que hacerlo con firmeza para ganar estabilidad y más adhesión al suelo. Cuando estemos subiendo pendientes hay que intentar que la suela completa de la raqueta esté en contacto con el suelo para tener más punto de apoyo. Eso sí, si se tratan de pendientes muy pronunciadas habrá que recurrir a crampones e incluso al piolet.

En cuanto a las bajadas, será más fácil si todo el peso lo dejamos sobre los talones, nos inclinamos hacia delante con las rodillas flexionadas.

Además, con las raquetas podemos cruzar ríos o lagos helados, siempre y cuando sepamos que la corteza de hielo aguanta nuestro peso, el cual repartiremos correctamente.

Existen varias clases de formas de raquetas, cada una pensada para un tipo de actividad. La más tradicional tiene una forma oval, aunque esta se recomienda para niños o personas que midan por debajo del 1.60. En llanuras podremos usar raquetas de paseo, de un  tamaño pequeño, sin embargo, para rutas por la montaña se aconseja raquetas de entre 60 y 80 centímetros de longitud. Al igual que para andar sobre nieve polvo, pues en este caso también es conveniente utilizar raquetas grandes y dejar las pequeñas para nieve húmeda y compacta.

Aunque andar con raquetas no tiene mayor complejidad, siempre puede sernos útil el uso de bastones, pues además de equilibrar nuestro paso tanto en subidas como bajadas es un punto de apoyo que hará quitarnos hasta un 20% de carga de las piernas.

 

Rutas de montaña en invierno: No sin raquetas de nieve
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