Para mantener viva su afición a los deportes de invierno, muchos aficionados a esquiar en pista se atreven a practicar esquí fuera de pista. El término “fuera de pista” se refiere al esquí que se realiza en áreas externas a los límites marcados por las pistas de la estación. Es ahí donde radica la diferencia con respecto al esquí alpino o en pista, el cual se practica siguiendo las señalizaciones dentro de las pistas del centro de esquí.

Recomendaciones a tener en cuenta antes de iniciarnos en el esquí fuera de pista

Debido al riesgo que supone esquiar fuera de pista, el freeride no es un deporte de invierno que pueda realizar cualquier persona, ya que requiere una buena forma física y un profundo conocimiento del esquí y de las condiciones meteorológicas y físicas de la montaña.

¿Qué diferencia hay entre esquiar en pista y fuera de pista?

La calidad de la nieve virgen, más heterogénea que la pisada, varía sobre el terreno de la montaña. Así, el esquiador se puede encontrar con diferentes tipos de nieve que exigen el empleo de diversas técnicas. No es igual deslizarse por nieve polvo que por nieve venteada, costra, dura o por hielo, que requiere el uso de crampones.

Otra diferencia con respecto a esquiar en pistas, limpias y señalizadas, son las trampas u obstáculos que podemos encontrar en la nieve virgen, menos homogénea y, por lo tanto, más inestable: rocas, ramas, agujeros, grietas, por no hablar de los aludes, son unos enemigos con los que hay que contar y que debemos salvar al practicar esquí fuera de pista.

Por lo tanto, es fundamental que controlemos y adaptemos nuestros movimientos a esa realidad que nos sorprenderá esquiando fuera de pista. Saber estas y otras técnicas, como las del manejo de la velocidad y la autodetención, es algo que se aprende con la experiencia del esquí en pista.

¿Cómo practicar el esquí fuera de pista?

Para alcanzar la montaña y pisar la nieve virgen, utilizaremos los remontes habituales de la estación de esquí. En cuanto a la técnica, deberemos adaptar la forma de deslizarnos en función de las condiciones de la nieve y el tipo de terreno.

  • Poca cantidad de nieve: la situación ideal para los principiantes, pues la técnica será similar a la del esquí en pista.
  • Cantidad moderada o abundante nieve: deberemos adaptarnos a la calidad y espesor de la capa de nieve y alternar el empleo de diversos estilos de esquí fuera de pista. Por este motivo, es importante tener una buena forma física, haber entrenado correctamente y contar con un buen nivel técnico para adaptarnos fácilmente a estos cambios del terreno.
  • Terreno empinado: se requiere un dominio del esquí tal que nos permita realizar curvas, giros y controlar la velocidad de bajada.Aprende las diferencias del esquí fuera de pista con respecto a esquiar en pista

¿Cómo es el equipo para esquiar fuera de pista?

Los esquís para deslizarnos fuera de pista están pensados para mantenernos sobre la nieve virgen y evitar que nos hundamos. Los esquís freeride suelen ser más largos y anchos respecto a los tradicionales y sus laterales nos facilitan el dominio de la curva. Si nos iniciamos en la práctica del esquí fuera de pista, lo ideal es que elijamos unos esquís cuya longitud sea similar a nuestra altura y una anchura de entre 95 y 105 mm.

Las fijaciones variarán en función de la técnica. Es necesario controlar la seguridad de la fijación, el peso y la estabilidad del esquiador y la posición de montaje sobre el esquí.

En la actualidad es fácil encontrar botas adaptadas al esquí fuera de pista en tiendas especializadas en ropa y equipamiento deportivo. La estructura de estas botas nos permiten una mayor capacidad de maniobra y agilidad de movimiento, tienen sólo dos o tres ganchos y son más acolchadas en las zonas de la punta y el talón.

Además de no contar con las señalizaciones propias de la pista (balizas, colores que indican el nivel de dificultad, flechas, zonas inhabilitadas y advertencias de peligros, etc.), en la montaña podemos sufrir cambios meteorológicos más bruscos y existe el riesgo de avalanchas. Por ello, parte de nuestro equipo tiene la finalidad de evitar que seamos sepultados por una alud o, en su defecto, facilitar el rescate.

  • ARVA: un aparato transmisor/receptor de señal para localizar a la víctima de un alud en el menor tiempo posible
  • Sonda: vara plegable para conocer con precisión la profundidad a la que se encuentra la víctima de un alud, lo que reduce los tiempos de rescate.
  • Pala: nos ayudará a retirar la mayor cantidad de nieve en el menor tiempo posible.
  • Mochila anti-avalancha: gracias a su sistema de airbag, limitan el riesgo de quedarnos sepultados por un alud.

Botiquín de primeros auxilios, walkie-talkie y GPS también nos serán útiles a la hora de practicar esquí fuera de pista. No sólo es suficiente el llevar estos objetos, sino saber cómo se utilizan. Por ello, es recomendable realizar un curso de protocolos de rescate en caso de avalancha y ensayar de vez en cuando haciendo simulacros.

Además, deberemos estar protegidos con casco, guantes y gafas de sol y llevar provisiones de comida y bebida, así como una manta térmica.

Nunca deberemos practicar esquí fuera de pista solos, y hacerlo siempre guardando distancias con los compañeros para que, en caso de accidente o avalancha, el incidente no implique a todos los esquiadores y podamos ser socorridos.El rescate en helicóptero, entre las coberturas del seguro para esquiar fuera de pista

Seguro de esquí fuera de pista

Ni el seguro asociado al forfait -un Seguro Obligatorio de Viajeros que cubre los daños corporales causados por el mal estado de los remontes- ni el que nos ofrecen en la estación nos brindarán la protección suficiente ante ciertas incidencias que pueden ocurrirnos practicando esquí fuera de pista. Además, afrontar estas incidencias conlleva una serie de gastos que tendremos que afrontar si no contamos con una póliza para esquiar adecuada.

El seguro de esquí adquirido en la estación, a pagar aparte del forfait, no cubre ninguna actividad que realicemos fuera de pista ni en travesía. Por ello, debemos adquirir un seguro para deportes de invierno como Wintersports si queremos estar protegidos convenientemente a la hora de esquiar fuera de pista, pues tendremos garantizados los gastos de atención sanitaria, traslado al centro médico, pruebas diagnósticas, medicamentos, intervención quirúrgica, uso de muletas o rehabilitación.

El riesgo que entraña esquiar fuera de pista hace fundamental que el seguro nos asista en caso de que tengamos que ser rescatados, incluso en helicóptero, cuyos costes, sobre todo en el extranjero, pueden ser bastante altos. Es más, en ciertas Comunidades Autónomas españolas se cobran las operaciones de rescate en montaña debido a la práctica de deportes de riesgo.

Además, el seguro Wintersports de InterMundial también tiene en cuenta los contratiempos que pueden surgir durante el resto de nuestro viaje y estancia en la nieve, aunque no estemos esquiando o practicando otros deportes de invierno: una posible cancelación del viaje, problemas con el transporte o el equipaje, una enfermedad durante nuestras vacaciones o, debido a ello, el reembolso del forfait que no podamos disfrutar.

Esquí fuera de pista: ¿cómo practicarlo con seguridad?
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