Con motivo del cuarto centenario de la muerte del Greco, la ciudad de Toledo ha inaugurado hoy la exposición de mayor envergadura que se ha realizado nunca sobre el artista cretense. El Greco vivió en Toledo la mitad de su vida, dejando un extraordinario legado, sin embargo, esta es la primera vez que se organiza en la ciudad una retrospectiva de su obra. El comisario de la exposición El Griego de Toledo, Fernando Marías, es uno de los mejores especialistas de la obra del Greco.

La principal sede de la exposición es el Museo de Santa Cruz, donde se exponen 76 pinturas, de las cuales, 11 ya estaban en el museo, y el resto han llegado desde 11 países y 29 ciudades del mundo. Museos como el Louvre de París, el Metropolitan de Nueva York o el Hermitage de San Petersburgo ha aportado obras que se contemplan por primera vez en España.

La exposición se divide en cuatro secciones que se inician con la ciudad de Toledo como protagonista, con el cuadro “Vista y plano de Toledo”, continúa con las obras de la primera etapa cretense y veneciana, se adentra en sus obras de pequeño formato creadas para casas o capillas, y continúa con sus retablos. La muestra finaliza con una videoinstalación que presenta a un Greco innovador y moderno, diseñador de arquitecturas, escenografías y mundos inventados.

Además del Museo de Santa Cruz, también forman parte de la exposición cinco espacios donde se pueden ver obras del Greco en el mismo lugar donde el artista las creó: la Iglesia de Santo Tomé, la sacristía de la Catedral, la sacristía del Hospital de Tavera, el convento de Santo Domingo el Antiguo y la Capilla de San José.

Domenicos Theotocopulos, “El Greco” (1541- 1614), nació en Candia (Creta), donde recibió una formación pictórica con influencia bizantina. En 1567 se trasladó a Venecia, donde aprendió a valorar la importancia del color sobre el dibujo, la expresividad y los contrastes lumínicos. También viajó a Roma para conocer a Miguel Angel y la pintura romana, y disfrutó de la protección de la familia Farnesio, una de las más influyentes de la época. En 1576 llegó a España, atraído por el proyecto del Escorial, pero fue rechazado por Felipe II. Entonces buscó suerte en Toledo, donde vivió el resto de su vida, alcanzando allí su obra su mayor esplendor. Obras tan conocidas como El Entierro del Conde de Orgaz, a caballo entre el Medievo y el Renacimiento, magníficos retratos, como el Caballero de la Mano en el pecho o el Cardenal Niño de Guevara, recién llegada del Metropolitan de Nueva York, se crearon en Toledo. La obra de El Greco no siempre han sido bien entendida, sobre todo por los tintes experesionistas de algunas de sus pinturas, y su fortuna crítica ha sido negativa hasta el siglo XX, cuando por fin se ha reconocido su innovación y modernidad. Hoy en día, el Greco está considerado como uno de los grandes maestros de la pintura universal.

¡No te pierdas esta magnífica exposición!

El Griego de Toledo: la vuelta del Greco a su ciudad de adopción
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