Llega septiembre y volvemos con la rutina, lo que significa volver al trabajo y dejar a nuestro perro solo en casa por unas horas. Si quieres hacer que esta situación sea lo más amena posible para él, sigue estos consejos.

La ansiedad por separación se produce cuando los perros se vuelven ansiosos durante la ausencia de su dueño. Este problema puede manifestarse de muchas formas, desde ladrar, morder o hacerse sus necesidades dentro de casa. No es algo divertido, ni para el dueño ni para la mascota, y es un comportamiento que debe ser tratado para evitar que el perrito entre en un estado de ansiedad cada vez que el dueño sale de casa. Lidiar con esta situación ayudará a que el animal esté más contento y feliz.

Hay un montón de razones por las que un perro puede desarrollar ansiedad por separación: un cambio en su vida, la pérdida de un miembro de la familia… Por ejemplo, si en vacaciones lo has llevado a todas partes contigo y ahora se tiene que quedar solo puede que desarrolle este comportamiento.

Acabar con la ansiedad por separación puede ser difícil. Hay que ser muy paciente, pues nos podemos encontrar muebles y molduras mordidos, libros destrozados… Hay que seguir con determinación hasta que la situación se normalice y no ir desde el principio por caminos drásticos como puede ser encerrarlo en una jaula, hacer que tome medicamentos…  Estos métodos pueden ser muy positivos:

Tu perro no te está castigando

Muchas personas no reconocen la ansiedad por separación y tienden a pensar que su perro les ‘castiga’ por irse de la casa. Este no es el caso. Ponte en su lugar, si cada vez que tu mejor amigo sale de casa y tu entras en un pánico total y después cuando llega te grita, ¿cómo te sentirías? Trata de no enfadarte, será más beneficioso para ambos si tienes paciencia y te muestras cariñoso.

No le digas “adiós”

Los perros no tienen que decir adiós, es una cosa humana. Si montas una escena cada vez que te vas, llamarás su atención y empezará a preocuparse porque sabe que algo va a suceder. Intenta no fundirle a besos y a abrazos antes de tu partida y que actúa lo más normal y natural posible.

No hagas una gran escena cada vez que llegues

Por la misma razón que al decir adiós, nos es necesario montar una escena a tu regreso. Esto reforzará la creencia de tu perro de que tu marcha era motivo de preocupación. Trabaja la regla de los 10 minutos. Cuando regreses, ignorale durante 10 minutos. Saludale y entra con calma a la casa. Tras ese tiempo puedes deshacerte en besos y abrazos.

Varía tu rutina

Para muchos perros, su ansiedad por separación está en sincronía con los hábitos y rutinas de sus amos, por lo que puede convertirse en una pesadilla con mucha anticipación. “Oh, no, ¡se pone el abrigo! Se va a ir…” Si rompes con la rutina puedes destruir esa anticipación del perro y frenar la ansiedad un poco. Algunas que haces a la hora de salir es imposible no hacerlas, pero por ejemplo, puedes probar a un día ponerte el abrigo y no salir de casa, o coger las llaves de la puerta e ir a otra habitación. De esta manera los factores desencadenantes de la ansiedad se rompen, porque no significan siempre que vayas a salir de casa.

Déjale con su bien más preciado para que juegue

Dale un buen motivo para quedarse solo

Esta es la clave. Tienes que encontrar algo que motive mucho a tu perro: como un juguete o comida. Dejando el perro con algo que le vuelve loco ayudará a desviar su atención de tu salida de casa. Puede ser comida, un juguete relleno con premios o un peluche. Muestraselo y juega un rato con él. Luego, esconde el juguete y pídele que lo busque, así estará un rato entretenido y no se dará cuenta de tu partida. Además, este juego le cansa mentalmente por lo que puede que después quiera echarse una siesta. Para ver su progreso puedes grabarle en vídeo.

Si vas a utilizar esta técnica tienes que tener en cuenta algunos factores:

  • Tiene que encontrar su recompensa solamente cuando te hayas ido, si lo haces antes no tiene ningún efecto.
  •  Si aquello que mas le motiva a tu perro no puedes dejárselo sin supervisión, no lo hagas y busca otra cosa que darle.

Practica cuando tengas tiempo

Algo bueno del problema de la ansiedad por separación es que tienes la capacidad de controlar el estímulo, que es dejarle solo, así que practica cuando tengas tiempo. Déjale encerrado en una habitación con una golosina y cuando se la termine le abres. Así verá que estar solo no significa una situación de ansiedad. Aumenta el tiempo antes de abrirle progresivamente.

¡Cánsalo fuera!

Un perro cansado tiene menos energía mental para preocupaciones. Si dejas a tu perro descansando en casa puedes frenar su ansiedad. Así que si, quizá te toque levantarte más temprano y preparar una buena sesión de juegos y trucos en el parque. Aprenderá nuevos comandos y le dejarás mentalmente agotado.

Habla con su veterinario

Sobre todo si se trata de un caso extremo, es necesario hablar con el veterinario. Seguro que tiene buenos consejos que darte así que no tengas miedo de lo que estás tratando de remediar y pedir su opinión como experto.

Sé paciente

Puede ser duro pero merece la pena. Después de todo el trabajo podrás salir de casa con confianza. La ansiedad por separación no es algo para imposible. Solo se necesita la actitud correcta, un montón de paciencia y mucha determinación.

Recuerda que no debes dejar a tu mascota sola durante todo el día. También necesita pasar tiempo contigo para ser feliz.

 

Vía: The Spoiled Dog

 

Cómo acabar con la ansiedad por separación de tu perro
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