Tener un bebé no significa guardar el pasaporte en el fondo de un cajón, pues un embarazo no es ningún impedimento, aunque sí que hay que tomar ciertas precauciones.

Consejos para viajar embarazada

Antes de viajar

El momento más aconsejable del embarazo para realizar un viaje es el segundo trimestre, ya que antes de la duodécima semana las náuseas y vómitos tendrán demasiado protagonismo como para hacer que disfrutes plenamente del viaje. A partir de las 28 semanas no es recomendable ir a sitios donde la atención médica no esté garantizada. Además, lo mejor es no viajar si has tenido alguna complicación durante el embarazo.

Antes de viajar hay que realizar una serie de formalidades necesarias. En primer lugar, es necesario hacerse un chequeo de salud. Cada mujer y cada embarazo son diferentes por lo que conviene consultarle al médico o matrona tu deseo de viajar. Ellos te asesorarán sobre los medicamentos que puedes o no puedes tomar, qué hacer con las vacunas y cómo prevenir enfermedades. También conviene que le pidas tu historial médico con los detalles del embarazo y el tipo de sangre.

Además de llevar los documentos con  tus datos médicos es importante que lleves siempre a mano los teléfonos de contacto y del seguro de viajes. Llena tu equipaje de ropa cómoda: holgada y sin elásticos, procura que la ropa de abrigo te tape bien y la cremallera cierre sin problemas. Evita, además, los zapatos de tacón y lleva siempre en el bolso una botella de agua y algún snack. Otra recomendación es viajar siempre acompañada, no cargar con el equipaje más pesado y planificar con antelación el transporte y el hospedaje para que éste sea lo menos estresante posible.

Transporte

Durante el viaje ten presente que es importante mantenerse hidratada, pero no es recomendable ingerir bebidas gaseosas, así como alimentos pesados altos en grasa. Para que el viaje sea lo más agradable posible, mima tus piernas con masajes cada 90 minutos para evitar que se hinchen por una mala circulación.

Si vas a viajar en avión, tienes que tener en cuenta las restricciones para embarazadas que tiene cada aerolínea pues, normalmente, el límite máximo para viajar es de 36 semanas para un embarazo normal y 32 semanas si son dos o más bebés. Una vez pases las 28 semanas algunas aerolíneas te solicitarán una carta de tu médico donde se confirme que, a pesar del estado avanzado del embarazo éste no tiene complicaciones. A la hora de la reserva, escoge un asiento que dé al pasillo y cerca del aseo. En el vuelo se aconseja beber mucho líquido, dar paseos y utilizar calcetines de compresión para evitar trombosis. Una vez aterrices, sino puedes salir de las primeras espera a que todo el mundo baje del avión para prevenir posibles empujones.

En cuanto a volar con recién nacidos, cada compañía aérea también aplica su normativa. El tiempo con el que los bebés pueden subir al avión oscilan entre los 2 y los 14 días después de su nacimiento. Las recientes mamás también tienen plazos para poder volar, que van de los 2 a los 7 días después del parto, y si se les ha realizado una cirugía, deberán esperar 10 días.

Si vas a realizar un viaje en coche, éste tiene la ventaja de que es posible parar siempre que se necesite. Por lo general, se recomienda parar cada 90 minutos.

El tren es el medio de transporte más recomendado, pues en el que puedes moverte más cómodamente y, además, disponen de aseos y zonas más amplias que los pasillos como son la cafetería o las entradas a los vagones.

Viajar en barco tiene la desventaja de que puede provocar mareos.  Procura escoger un barco que disponga de médico a bordo y contrata un seguro de viaje especial para cruceros que te permita la asistencia en alta mar.

Consejos para viajar embarazada en avión

Infografía de eDreams sobre lel límite de semanas de embarazo para poder volar según compañía aérea

En el destino

No es recomendable viajar a más lugares por encima de 3.000 metros sobre el nivel del mar ni a sitios con riesgo de contraer enfermedades (malaria, dengue…) o que requieran vacunas. Por otra parte, una de las mayores frustraciones pueden ser las restricciones con la comida y la bebida, pues viajar a Francia y renunciar al queso y charcutería y a las caipirinhas en Brasil puede pareces un castigo. Sin embargo, puedes encontrar gente muy servicial que hará todo lo que está en sus manos para cerciorarse que estés lejos del peligro por la ingesta de alimentos perjudiciales. Aunque siempre hay que minimizar los riesgos y beber agua embotellada, alimentos cocinados y sólo comer comida cruda en sitios de confianza.

En cuanto a las actividades, lo más probable es que tengas que cambiar el rafting por un paseo y posponer tu curso de buceo hasta que el bebé haya nacido pero, a pesar de todo, el embarazo no significa que no puedas hacer un viaje de actividades, como senderismo, kayaks, nadar o bucear con snorkel. Como precaución, consulta a tu médico cualquier tipo de actividad que estés pensando realizar.

 

Fuente: Lonely Planet/ InterMundial Seguros de Viaje

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