A diferencia de cuando permanecemos en la superficie terrestre, al practicar buceo, y a medida que nos vamos sumergiendo, se produce un aumento de la presión debido al volumen de agua que va recayendo sobre de nosotros. Pues bien, esta presión afecta al organismo y supone uno de los riesgos más importantes a tener en cuenta en las inmersiones, pues puede provocar al buceador un síndrome de descompresión o enfermedad descompresiva.

¿Qué es el síndrome de descompresión?seguro para bucear

La causa de la enfermedad descompresiva o síndrome de descompresión es la formación de burbujas de nitrógeno en nuestro cuerpo debido a la alta presión durante las inmersiones. En tierra, nuestro cuerpo expulsa el nitrógeno pero bajo el agua lo asimilamos y éste pasa a la sangre por efecto de la presión, debiendo ser expulsado en gran medida de la sangre antes de estar en superficie. El tiempo de exposición, la profundidad, la temperatura y el riego sanguíneo, entre otros factores, influyen en el grado de saturación de nitrógeno que alcanzamos.

Cuando ascendemos a la superficie se produce la fase de desaturación, en la que desciende la presión y los gases se liberan de los tejidos y salen a la sangre y los pulmones. Todo este exceso de gas debe liberarse lentamente, por lo que hay que respetar los tiempos de ascenso según la profundidad y la duración de la inmersión. De lo contrario, la liberación rápida de los gases implicaría una sobresaturación crítica y se formarían peligrosas burbujas en nuestro organismo que pueden obstruir los vasos sanguíneos impidiendo la circulación en determinadas zonas del cuerpo, generalmente las extremidades, y algunas terminaciones nerviosas, lo que podría acarrear problemas cerebrales, cardíacos y respiratorios.

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad descompresiva?

Los síntomas del síndrome de descompresión son hormigueo y dolor en brazos y piernas, parálisis, dolor de cabeza, vértigos, dificultad para respirar o agotamiento. Estos síntomas suelen aparecer un par de horas después de la inmersión o en las últimas etapas del ascenso en casos graves.

Con un tratamiento adecuado del mal del buzo en tiempo y técnica se pueden evitar lesiones permanentes. Por ello, ante los síntomas indicados, lo más recomendable es contactar con un médico, incluso si no nos parecen graves en ese momento.

El tratamiento: La cámara hiperbárica

Es importante llevar el equipo de buceo junto con el paciente para que el profesional determine la gravedad de la enfermedad y determine el tratamiento más adecuado. En este sentido, también será de utilidad cualquier información sobre el perfil de inmersión, si el buceador padece alguna enfermedad o los primeros auxilios que se le han efectuado (reanimación e inmovilización, abrigo, etc.)

El médico decidirá si el paciente necesita someterse a un tratamiento con cámara hiperbárica o de alta presión. Esta cámara somete al buzo a la presión a la que se encontraba durante su inmersión. Posteriormente la irá disminuyendo paulatinamente imitando la subida del buzo a la superficie, de modo que disuelva las burbujas de nitrógeno de la sangre.enfermedad descompresiva

Después del tratamiento se debe descansar. Durante las 24 horas siguientes a la práctica del buceo (48 si hemos sido sometidos a cámara hiperbárica) no es conveniente someterse a nuevas variaciones de presión, por ejemplo, bucear de nuevo, escalar una montaña o incluso volar en avión. Podrían provocar otro episodio de síndrome de descompresión.

A la hora de practicar buceo, es importante viajar provistos de un seguro deportivo como Totalsports que, además de cubrir asistencia médica y quirúrgica, rescate o rehabilitación derivados de accidentes de numerosos deportes de riesgo y aventura, contemple riesgos y gastos específicos de las inmersiones como el tratamiento con cámara hiperbárica. Totalsports cubre también otros deportes acuáticos derivados del buceo con botella como son el espeleobuceo o el snorkel. Este seguro no sólo te cubre durante la práctica deportiva, sino durante todo el viaje. Así, disfrutarás de garantías en caso de cancelación de viaje, problemas con el equipaje o asistencia sanitaria.

¿Cómo prevenir el síndrome de descompresión?

La mejor forma de prevenir la enfermedad descompresiva es planificando las inmersiones exhaustivamente. Ahora existen aparatos que las programan automáticamente, hay que tomar una serie de medidas no sólo durante la práctica del buceo sino también anteriores y posteriores a la misma. Son las siguientes:

  • Los cursos para aprender a bucear deben realizarse en escuelas acreditadas.
  • Someterse un examen médico de aptitud, preferiblemente con un especialista en medicina subacuática para cerciorarnos que no padecemos ninguna enfermedad preexistente ni consumimos fármacos que puedan contraindicar esta práctica.
  • Conocer los síntomas de la enfermedad y los primeros auxilios a realizar.
  • Tener a mano los números de teléfono del médico o de la asistencia 24 horas en caso de contar con un seguro deportivo.
  • Seguir las normas de seguridad del buceo: en parejas, velocidad progresiva y lenta de ascenso, seguir las tablas de descompresión (paradas, tiempo, profundidad, grupo de presión)
  • Si programamos más de una inmersión en el mismo día, empezaremos por la más profunda. No se recomiendan más de tres inmersiones al día.
  • Asegurarnos que hemos descansado y estamos en buena forma física. Si buceamos durante varios días seguidos, deberemos tomarnos un día libre cada dos o tres días. No realizar esfuerzos antes o después de bucear.
  • Evitar comer demasiado y respetar al menos 2 horas antes de la inmersión.
  • Beber mucho líquido antes de bucear. Eso sí, evitemos el alcohol antes de una inmersión.
El síndrome de descompresión en el buceo: ¿Cómo prevenirlo?
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