Probablemente, el mejor momento para visitar Bélgica sea el verano. En julio y agosto las temperaturas son cálidas y el país ofrece a locales y viajeros una amplia variedad de festivales, como Tomorrowland, dedicado a la música electrónica; y otras actividades al aire libre, como el tradicional Ommegang, procesión medieval que se celebra en Bruselas desde 1549.
En invierno las temperaturas son muy bajas y muchas de las atracciones turísticas del país permanecen cerradas, aunque merece la pena visitar los tradicionales mercadillos navideños.
