Jerusalén, donde las piedras y las gentes sí hablan

Cinco Días - 26/05/2017

¡Shalom! La puerta de entrada a Israel es Jerusalén. Lugar sagrado para judíos, cristianos y musulmanes. La Tierra Prometida para Moisés ante la que hay que descalzarse, liberarse de todo prejuicio y dejar que el asombro que esconde el niño que aún llevamos dentro nos permita callejear por el casco histórico, rezar por la paz ante el Muro de las Lamentaciones o en el Santo Sepulcro y oler a acacia al salir de la Torre de David.
La primera toma de contacto en cualquier viaje a Israel es el exhaustivo control de seguridad policial, doble al aterrizar en el aeropuerto de Ben Gurion de Tel Aviv y triple para salir. Paciencia, debe armarse de paciencia, 5.000 años de historia y siglos de disputas bien merecen educar esta virtud.
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