A medida que practicamos buceo y nos vamos sumergiendo en las profundidades, la presión aumenta. Esto se debe al volumen de agua que va recayendo cada vez más sobre de nosotros. Pues bien, esta presión afecta al organismo y supone uno de los riesgos más importantes a tener en cuenta en las inmersiones, pues puede provocar al buceador el llamado síndrome de descompresión, enfermedad descompresiva o «mal de presión». El síndrome de descompresión es una de las conocidas como lesiones por presión en el buceo. Otras dos lesiones que pueden ocurrir mientras buceamos son la narcosis de nitrógeno y el barotraumatismo. Por ello en este artículo de Intermundial te vamos a explicar en qué consisten las lesiones por presión en el mundo del buceo, cuáles son los síntomas de sufrir el síndrome de descompresión, tratamiento y cómo prevenirlo.
Lesiones por presión: barotraumatismo, narcosis de nitrógeno y síndrome de descompresión
Barotraumatismo
El barotraumatismo ocurre cuando los tejidos cercanos a las cavidades de aire del cuerpo, como los oídos, los senos paranasales, las raíces dentales y los pulmones, se dañan debido a la incapacidad del cuerpo para igualar la presión entre él y el entorno acuático. Durante el descenso, la presión del agua aumenta, lo que reduce el volumen de aire en el cuerpo. Esta reducción puede causar dolor en los senos paranasales o incluso perforación del tímpano. Al ascender, la presión del agua disminuye y el aire en los pulmones se expande. Esta expansión puede provocar la ruptura de los alvéolos pulmonares, dificultando la respiración. Si las burbujas de aire entran en una arteria, pueden causar una obstrucción que afecte a los órganos, conocida como embolia gaseosa arterial. Dependiendo de la localización de las burbujas, esto podría resultar en un ataque al corazón o un derrame cerebral.
Narcosis de Nitrógeno
La narcosis de nitrógeno, a menudo descrita como un estado de embriaguez bajo el agua, ocurre durante inmersiones profundas. En estas condiciones, el nitrógeno se acumula en el cerebro, provocando confusión y comportamiento errático, similar a la intoxicación por alcohol. Esto puede llevar a decisiones peligrosas, como quitarse el regulador de aire al creer erróneamente que se puede respirar bajo el agua. La narcosis de nitrógeno generalmente se presenta en inmersiones que superan los 30.5 metros (100 pies) de profundidad.
¿Qué es el síndrome de descompresión?

La causa de la enfermedad descompresiva o síndrome de descompresión es la formación de burbujas de nitrógeno en nuestro cuerpo debido a la alta presión durante las inmersiones. En tierra, nuestro cuerpo expulsa el nitrógeno pero bajo el agua lo asimilamos y éste pasa a la sangre por efecto de la presión, debiendo ser expulsado en gran medida de la sangre antes de estar en superficie. El tiempo de exposición, la profundidad, la temperatura y el riego sanguíneo, entre otros factores, influyen en el grado de saturación de nitrógeno que alcanzamos. Cuando ascendemos a la superficie se produce la fase de desaturación, en la que desciende la presión y los gases se liberan de los tejidos y salen a la sangre y los pulmones. Todo este exceso de gas debe liberarse lentamente, por lo que hay que respetar los tiempos de ascenso según la profundidad y la duración de la inmersión. De lo contrario, la liberación rápida de los gases implicaría una sobresaturación crítica y se formarían peligrosas burbujas en nuestro organismo que pueden obstruir los vasos sanguíneos impidiendo la circulación en determinadas zonas del cuerpo, generalmente las extremidades, y algunas terminaciones nerviosas, lo que podría acarrear problemas cerebrales, cardíacos y respiratorios.
¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad descompresiva?
Los síntomas del síndrome de descompresión son:
- Hormigueo y dolor en brazos y piernas
- Parálisis
- Dolor de cabeza
- Vértigos
- Dificultad para respirar
- Agotamiento.
Estos síntomas suelen aparecer un par de horas después de la inmersión o en las últimas etapas del ascenso en casos graves. Con un tratamiento adecuado del mal del buzo en tiempo y técnica se pueden evitar lesiones permanentes. Por ello, ante los síntomas indicados, lo más recomendable es contactar con un médico, incluso si no nos parecen graves en ese momento.
El tratamiento: La cámara hiperbárica
Es importante llevar el equipo de buceo junto con el paciente para que el profesional sanitario determine la gravedad de la enfermedad y el tratamiento más adecuado. En este sentido, también será de utilidad cualquier información sobre el perfil de inmersión, si el buceador padece alguna enfermedad o los primeros auxilios que se le han efectuado (reanimación e inmovilización, abrigo, etc.) El médico decidirá si el paciente necesita someterse a un tratamiento con cámara hiperbárica o de alta presión. Esta cámara somete al buzo a la presión a la que se encontraba durante su inmersión. Posteriormente la irá disminuyendo paulatinamente imitando la subida del buzo a la superficie, de modo que disuelva las burbujas de nitrógeno de la sangre.

Después del tratamiento se debe descansar. Durante las 24 horas siguientes a la práctica del buceo (48 si hemos sido sometidos a cámara hiperbárica) no es conveniente someterse a nuevas variaciones de presión, por ejemplo, bucear de nuevo, escalar una montaña o incluso volar en avión. Podrían provocar otro episodio de síndrome de descompresión. A la hora de practicar buceo, es importante viajar provistos de un seguro deportivo como Totalsports que, además de cubrir asistencia médica y quirúrgica, rescate o rehabilitación derivados de accidentes de numerosos deportes de riesgo y aventura, contemple riesgos y gastos específicos de las inmersiones como el tratamiento con cámara hiperbárica. Totalsports cubre también otros deportes acuáticos derivados del buceo con botella como son el espeleobuceo o el snorkel. Este seguro no sólo te cubre durante la práctica deportiva, sino durante todo el viaje. Así, disfrutarás de garantías en caso de cancelación de viaje, problemas con el equipaje o asistencia sanitaria.
¿Cómo prevenir el síndrome de descompresión?
La mejor forma de prevenir la enfermedad descompresiva es planificando las inmersiones exhaustivamente. Ahora existen aparatos que las programan automáticamente, hay que tomar una serie de medidas no sólo durante la práctica del buceo sino también anteriores y posteriores a la misma. Son las siguientes:
- Los cursos para aprender a bucear deben realizarse en escuelas acreditadas.
- Someterse un examen médico de aptitud, preferiblemente con un especialista en medicina subacuática para cerciorarnos que no padecemos ninguna enfermedad preexistente ni consumimos fármacos que puedan contraindicar esta práctica.
- Conocer los síntomas de la enfermedad y los primeros auxilios a realizar.
- Tener a mano los números de teléfono del médico o de la asistencia 24 horas en caso de contar con un seguro deportivo.
- Seguir las normas de seguridad del buceo: en parejas, velocidad progresiva y lenta de ascenso, seguir las tablas de descompresión (paradas, tiempo, profundidad, grupo de presión)
- Si programamos más de una inmersión en el mismo día, empezaremos por la más profunda. No se recomiendan más de tres inmersiones al día.
- Asegurarnos que hemos descansado y estamos en buena forma física. Si buceamos durante varios días seguidos, deberemos tomarnos un día libre cada dos o tres días. No realizar esfuerzos antes o después de bucear.
- Evitar comer demasiado y respetar al menos 2 horas antes de la inmersión.
- Beber mucho líquido antes de bucear. Eso sí, evitemos el alcohol antes de una inmersión.

Mapa de requisitos para viajar Intermundial
El blog de Intermundial
Como somos especialistas en seguros de viaje desde 1994, sabemos que viajar es mucho más que llegar a tu destino, es la experiencia de disfrutar el camino. Nuestro fin es protegerte siempre para que tus aventuras estén llenas de experiencias únicas e inolvidables. Por eso escribimos este blog y te ofrecemos el seguro adecuado para cada viaje.
Conoce todos nuestros segurosAlberto Rubio
En el blog de Intermundial, me centré en ofrecer consejos prácticos para preparar y disfrutar del viaje, considerando que la planificación también es una parte esencial de la experiencia viajera. Mi objetivo siempre ha sido ofrecer información útil y actualizada, basándome en mi propia experiencia como viajero empedernido y en fuentes oficiales. Estoy orguloso de haber conseguido mantener artículos clave en las primeras posiciones, convirtiéndolos en recursos indispensables para los viajeros internacionales. Mi lema: “Nunca redactes aquello que no te gustaría leer”.

Comentarios